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La vendetta dell’uccello del miele La venganza del Pájaro Miel

Texto Zulu folktale

Ilustraciones Wiehan de Jager

Translated by Laura Pighini

Lectura en voz alta Sonia Pighini

Lengua italiano

Nivel Nivel 4

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Questa è la storia di Ngede, l’uccello del miele, e di un avido giovane uomo chiamato Gingile. Un giorno, mentre Gingile era fuori a caccia, sentì il verso i Ngede. A Gingile venne l’acquolina solo al pensiero del miele. Si fermò e ascoltò attentamente, cercando finché non vide l’uccellino tra i rami, proprio sopra la sua testa. “Chip-Chip-Chip” cinguettò il piccolo uccellino mentre volava sull’altro albero. “Chip-Chip-Chip” richiamò, fermandosi di tanto in tanto per assicurarsi che Gingile lo seguisse.

Esta es la historia de Ngede, el Pájaro Miel, y un jovencito avaro llamado Gingile. Un día, mientras Gingile estaba cazando, escuchó el canto de Ngede. A Gingile comenzó a hacérsele agua la boca al pensar en la miel. Se detuvo para escuchar con atención hasta encontrar al pájaro miel que estaba en las ramas del árbol justo encima de su cabeza. “Chitik-chitik-chitik,” cantó el pequeño pájaro mientras volaba de un árbol al árbol. “Chitik-chitik-chitik,” cantaba el Pájaro Miel, haciendo pausas de vez en cuando para asegurarse de que Gingile lo siguiera.


Dopo mezz’ora, raggiunsero un grosso albero di fichi selvatici. Ngede saltò sui rami follemente. Poi, si appollaiò su uno dei rami e sollevò la testa verso Gingile come per dire “Eccolo qui! Vieni! Perché ci metti tanto?” Gingile non riusciva a vedere nemmeno un’ ape da sotto l’albero, ma si fidò di Ngede.

Después de media hora, llegaron a una higuera gigante. Ngede brincaba locamente entre las ramas. Luego, se posó en una rama e inclinó su cabeza hacia Gingile diciéndole, “¡Aquí está! ¡Ven ahora! ¿Por qué tardas tanto?” Gingile no podía ver ninguna abeja desde abajo del árbol, pero decidió confiar en Ngede.


Così, Gingile appoggiò la sua lancia sotto l’albero, raccolse un po’ di rami secchi e fece un piccolo fuoco. Quando il fuoco iniziò a bruciare bene, mise un lungo ramo secco nel centro. Quel tipo di legno era ben noto per la quantità di fumo che produceva al bruciare. Gingile cominciò a scalare con il legnetto fumante fra i denti.

Así que Gingile puso su lanza de caza en el suelo, juntó unas cuantas ramas secas e hizo una pequeña fogata. Cuando el fuego estaba alto, puso un palo largo y seco en medio del fuego. Esta madera era conocida por producir mucho humo. Luego, comenzó a trepar el árbol sujetando la parte no quemada del palo con sus dientes.


Presto riuscì a sentire il forte ronzare delle api lavoratrici. Uscivano ed entravano nella cavità dell’albero. Quando Gingile raggiunse l’alveare, vi spinse il legnetto fumante dentro. Le api si affrettarono ad uscire, arrabbiatissime! Volarono via perché a loro non piaceva il fumo – ma non prima di aver punto Gingile malamente!

Dentro de poco tiempo escuchó el fuerte zumbido de unas abejas. Estaban entrando y saliendo de un agujero en el tronco del árbol – su colmena. Cuando Gingile llegó hasta la colmena, puso la parte quemada de la rama en el agujero. Las abejas salieron rápidamente del agujero muy enfadadas, picaron a Gingile y se alejaron volando del humo que tanto odiaban.


Quando le api se ne andarono, Gingile mise le mani nel nido. Le tirò fuori piene di pesante favo, gocciolante di dolcissimo miele e piene di grosse e bianche larve. Con cautela, mise il favo nella sacca che portava sulle spalle e cominciò a scendere dall’albero.

Cuando las abejas ya no estaban, Gingile metió sus manos en la colmena y tomó el panal lleno de miel y larvas gordas. Luego, lo puso en su bolso y comenzó a bajar del árbol.


Ngede guardò avidamente tutto quello che Gingile faceva. Aspettava che gli lasciasse un grosso pezzo di alveare come ringraziamento all’uccello del miele. Ngede volò di ramo in ramo, sempre più vicino al suolo. Finalmente Gingile raggiunse il fondo dell’albero. Ngede si posò su una roccia vicino al ragazzo e aspettò la sua ricompensa.

Ansiosamente Ngede observaba todo lo que Gingile hacía. Estaba esperando que dejara un pedazo grande del panal como muestra de agradecimiento. Ngede volaba de rama en rama, cada vez más cerca del suelo. Finalmente, Gingile bajó de la higuera y Ngede se posó en una roca cerca del joven a esperar su recompensa.


Invece, Gingile spense il fuoco, prese la sua lancia e cominciò a incamminarsi verso casa, ignorando l’uccellino. Ngede cinguettò arrabbiato “VIC-torr! VIC-torr!” Gingile si fermò, fissò il piccolo uccellino e scoppiò in una sonora risata. “Vuoi del miele amico mio? Ha! Ma ho fatto io tutto il lavoro, io mi sono beccato tutte le punture! Perché dovrei condividere anche solo un po’ di questo delizioso miele con te?” E se ne andò. Ngede era furioso! Non era questo il modo di trattarlo! Decise che si sarebbe vendicato.

Pero Gingile apagó la fogata, tomó su lanza y empezó a caminar hacia su casa, ignorando completamente al Pájaro Miel. Ngede gritaba muy furiosamente, “¡Piii-trrr! ¡Piii-trrr!” Gingile se detuvo, miró al Pájaro Miel y comenzó a reírse fuerte. “¡Amiguito! ¿Quieres miel, ah? ¡Ja! Yo hice todo el trabajo para conseguirla y, además, quedé todo picado. ¿Por qué debería compartir esta dulce y rica miel contigo?” y se alejó. ¡Ngede estaba furioso! ¡Esta no era forma de agradecerle! Pero, se vengaría.


Un giorno, qualche settimana dopo, Gingile sentì di nuovo la chiamata del miele di Ngede. Ricordò il delizioso miele e avidamente seguì l’uccellino ancora una volta. Dopo aver guidato Gingile al confine della foresta, Ngede si fermò a riposare in un maestoso albero. “Ah,” pensò Gingile. “L’alveare deve essere su questo albero.” Rapidamente fece un piccolo fuoco e cominciò ad arrampicarsi con il legnetto fumante fra i denti. Ngede si sedette e guardò.

Un día, después de varias semanas, Gingile escuchó el canto de Ngede nuevamente. Él recordó lo deliciosa que era esa miel y con entusiasmo siguió el canto del Pájaro Miel. Después de un largo viaje por el borde del bosque, Ngede se detuvo a descansar bajo una acacia de copa plana. “Ah,” pensó Gingile. “El panal de abejas debe estar en este árbol.” Entonces, rápidamente hizo su fogata y comenzó a trepar el árbol con la rama quemada entre sus dientes. Ngede se sentó y miró todo atentamente.


Gingile si arrampicò, chiedendosi perché non sentisse il solito ronzare. “Forse il nido è nelle profondità dell’albero.” Si arrampicò un ramo più in sù. Ma invece di un nido, si ritrovò a fissare le fauci di un leopardo! Leopardo era veramente arrabbiato, qualcuno aveva interrotto maleducatamente il suo sonnellino. Strinse gli occhi e aprì la sua bocca per mostrare i grossi aguzzi denti.

Mientras trepaba, Gingile se preguntaba por qué no escuchaba el zumbido de las abejas. “Quizás, el panal está bien escondido en el árbol,” él pensó. Al llegar a la siguiente rama, se encontró con un leopardo. El leopardo estaba muy enojado porque Gingile lo despertó de su siesta. Lo miró de manera amenazadora y abrió su boca para mostrarle sus dientes grandes y filosos.


Prima che Leopardo potesse azzannare Gingile, quest’ultimo si affrettò a scendere dall’albero. Nella fretta, mancò un ramo e atterrò con un tonfo pesante, slogandosi la caviglia. Zoppicò via più veloce che poté! Fortunatamente per lui, Leopardo era ancora troppo assonnato per inseguirlo. Ngede, l’uccello del miele, ebbe la sua vendetta.

Antes de que el leopardo pudiera atacar a Gingile, él bajó muy rápidamente del árbol. Tan rápidamente que no vio una rama y cayó dándose un batacazo en el suelo. Aunque se torció el tobillo, cojeó lo más rápido que pudo para poder escapar. Afortunadamente, el leopardo aún tenía mucho sueño, así que no lo persiguió. Ngede, el Pájaro Miel, se vengó. Y Gingile aprendió una valiosa lección.


Così, quando i bambini di Gingile ascoltano la storia di Ngede, portano rispetto al piccolo uccellino. Ogni volta che raccolgono il miele, si assicurano di lasciare la parte più grossa del favo all’uccello del miele!

Y así, cuando los hijos de Gingile escuchen la historia de Ngede, ellos lo respetarán. Cuando sea que les toque recolectar miel, se asegurarán de dejarles la parte más grande del panal de abejas a los Pájaros Miel.


Texto: Zulu folktale
Ilustraciones: Wiehan de Jager
Translated by: Laura Pighini
Lectura en voz alta: Sonia Pighini
Lengua: italiano
Nivel: Nivel 4
Fuente: The Honeyguide's revenge del African Storybook
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